CIUDAD DE MÉXICO — Tras haber perfeccionado el arte de desmantelar el abasto de medicamentos, desaparecer fideicomisos médicos y centralizar la nada con resultados históricamente predecibles, el gobierno federal anunció una innovadora estrategia para salvar lo que queda del sector salud: transferir toda la responsabilidad operativa directamente a los comités vecinales y a los abuelitos de la medicina.

Bajo el modelo bautizado como «La Clínica es Nuestra, pero el problema es suyo», la administración federal detalló que a partir del próximo 14 de septiembre se conformarán Comités de Salud para el Bienestar. Estos grupos comunitarios tendrán la noble tarea de autogestionar recursos de bolsillo, adecuar inmuebles abandonados con sus propios medios y adivinar cómo surtir recetas en farmacias comunitarias que abrirán de septiembre a diciembre, todo antes de que los consultorios inicien operaciones formales en enero.

“Es un acto de absoluta confianza en el pueblo y, de paso, una jugada maestra de lavado de manos institucional”, señaló un funcionario de la secretaría del ramo mientras escondía los tabuladores de presupuesto bajo la alfombra. “Si el consultorio no tiene jeringas, techo o estetoscopios, la culpa ya no será del gobierno federal, sino de los vecinos por no organizarse con suficiente fervor cívico”.

Para cubrir la alarmante escasez de personal médico en activo —quienes prefieren huir o jubilarse antes de enfrentar la falta de insumos—, la convocatoria incluirá un llamado especial a médicos y médicas jubiladas. El anzuelo gubernamental promete que podrán conservar su pensión intacta mientras reciben un “apoyo adicional” de dudosa liquidez a cambio de administrar consultorios donde la fe y la esperanza serán las principales herramientas de diagnóstico.

Analistas de sistemas colapsados calificaron la medida como la culminación lógica de la Cuarta Transformación: destruir por completo el sistema centralizado de salud para luego bautizar la anarquía resultante como «democracia participativa».

“Es brillante. Destruyes el sistema de salud, dejas a millones sin atención y, cuando la gente se queja, les entregas un bote de pintura, una brocha y un estetoscopio de plástico para que fundan su propia clínica comunitaria. Próximamente el gobierno anunciará el programa ‘Construye tu propio quirófano con cartón y cinta adhesiva’”, ironizó un especialista en políticas públicas.

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